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El ‘catering’ señero, que ya sirvió la comida de la Cumbre Europea celebrada en Sevilla, se encargó ayer de ofrecer el almuerzo con el que el Rey agasajó a los presidentes de Gobierno en el Palacio de Congresos.

Más de medio siglo lleva el catering de Alfonso Rodríguez sirviendo comidas. En todo este tiempo ha atendido en múltiples ocasiones a la Casa Real, que ha confiado en su excelencia, respeto, discreción y profesionalidad para momentos tan importantes como la cena previa a la boda de la infanta Elena en Sevilla.

El catering de Alfonso estuvo presente en la Cumbre Europea que se celebró en el Alcázar de Sevilla con motivo de la Presidencia española de la UE y ahora ha atendido a los jefes de Estado y de Gobierno en el Palacio de Congresos de Cádiz. Alfonso sabe bien lo que es atender al monarca, no es la primera vez que se pone a su servicio y don Juan Carlos confía en él.

Tanto que ayer escogió a su equipo para el almuerzo que ofreció a los presidentes con un menú austero y gaditano por expreso deseo de Moncloa y de la Casa Real. No fue la única comida que sirvió la empresa gaditana, ya que también se encargó de la que se celebró en la primera planta, en la que los ministros degustaron el mismo menú que sus mandatarios; y en Diputación la vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría ofreció otro almuerzo a embajadores y diversas personalidades.

Alfonso Rodríguez, el fundador de la firma, junto a su hijo, de idéntico nombre, relataron ayer a este diario en qué consistió el menú que degustaron el Rey y sus invitados. «Para empezar jamón, y a continuación sopa de galera, un rosbif con salsa de oloroso y guarnición de fruta de temporada, y de postre tocino de cielo de Jerez al caramelo.

Todo muy de la tierra, que es lo que nos habían solicitado, y con un presupuesto ajustado a los tiempos que corren». En Diputación el menú fue diferente, aunque también empezó con jamón, para continuar con un risotto, dorada en salsa de ortiguillas y de postre un gil de caramelo. Ambas comidas regadas con tinto Marqués de Riscal, un blanco de Barbadillo y para acompañar el postre un Pedro Ximénez de Jerez.

Como curiosidad, decir que la comida que presidió el Rey se sirvió en una gran mesa ovalada, que necesitó de un mantel especial, en todo crudo, de 11 metros, y que en el centro de la mesa se colocó unas cepas con uvas del marco de Jerez. 

La seguridad que rodea la Cumbre hizo que ayer miembros de la Guardia Civil y de Sanidad se personaran a las cinco de la mañana en la nave que Alfonso Catering posee en el Parque Industrial de Jerez y que cuenta con más de 5.000 metros cuadrados. Allí inspeccionaron que todos los alimentos estuvieran en perfecto estado y luego los escoltaron herméticamente cerrados hasta el Palacio de Congresos.

Alfonso también se encargó ayer de servir el desayuno a los Reyes y a los jefes de Gobierno que fueron llegando a primera hora al escenario de la Cumbre, aunque, con su discreción habitual, se niega a contar ninguna anécdota que tenga que ver con la Casa Real por muy inocente que sea. Pero Alfonso sabe que parte de su éxito es el respeto que profesa por los miembros de la Casa del Rey y el propio Gobierno de la nación. Y por eso, nunca falta a las citas importantes y hablar de Alfonso es sinónimo de calidad, seriedad y señorío.

 

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