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Un menú del restaurante El Bosque abre unas jornadas gastronómicas organizadas por la CEA en el hotel madrileño

El postre, un semifrío de amontillado de Jerez, ya estaba servido en las mesas del salón Goya del hotel Ritz. Y sólo entonces Manuel Córdoba y César Rodríguez, los cocineros del restaurante gaditano El Bosque, se permitieron un respiro. «He estado nervioso toda la mañana, había mucha responsabilidad», comentó Córdoba, poco después de que una agradecida ovación de los 200 comensales, entre los que se camuflaba algún crítico gastronómico disipara sus temores.

Sus platos de «cocina tradicional elaborada» sirvieron ayer para abrir unas jornadas organizadas por la CEA para promocionar los productos agroalimentarios de la región.

El primer plato de las jornadas, que se desarrollarán en el lujoso hotel madrileño durante las dos próximas semanas, fue un éxito de convocatoria. Los camareros del Ritz tuvieron que montar dos mesas más deprisa y corriendo cuando los organizadores comprobaron que sus previsiones (160 invitados) se quedaban cortas. Algunos, que acababan de asistir a un acto de presentación de la guía en un salón anexo, no tuvieron empacho en hacer doblete.

Sonia y Yolanda, dos azafatas (de Vitoria y Madrid, respectivamente) que se habían vestido de flamencas para la ocasión, distinguieron con un clavel a los invitados. Para hacer boca, los jefes de cocina de El Bosque ofrecieron un aperitivo con crema de alcauciles, tortillita de camarones, urta de Rota, adobo y emulsión escarlata, una crema de tomate que provocó todas las preguntas; el goloso reclamo motivó un acelerado trasvase de personal del salón principal del Ritz a la antesala del salón Goya.

El máximo responsable de la patronal andaluza, Rafael Álvarez Colunga, encabezó una nutrida representación de empresarios de la comunidad, y al almuerzo tampoco faltaron José María Cuevas, presidente de la CEOE ni el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano (PP). Pero los comensales prestaron especial atención a las palabras de bienvenida del ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete.

El ministro, quien lidió a la entrada con las preguntas de los periodistas sobre los polémicos consejos culinarios de Celia Villalobos, titular de Sanidad, contra el uso de hueso de vaca en la comida por el mal de las vacas locas, no perdió la ocasión que le brindó el menú de los cocineros de El Bosque, tras recomendar «vivamente» la milhojas de rape con salsa de ortiguillas que abría plaza, refirió, con media sonrisa: «Ya veo que han incluido cola de toro». Los comensales interpretaron la frase como una bendición de la autoridad y en un visto y no visto dieron cuenta del segundo plato.

«Hemos creído que la mejor manera de mostrar los valores de la gastronomía es traer a los magos de nuestra cocina», explicó Manuel López, vicepresidente de Lándaluz. Esta asociación, que aglutina a 90 empresa del sector agroalimentario, se creó hace menos de un año para recoger el testigo de Alimentos de Andalucía, ante la prohibición comunitaria de usar distintivos regionales. Una iniciativa de la que se desvinculó la Junta, que no tuvo ningún representante de alto nivel en la comida.

Los cocineros de la Escuela de Hostelería, el lunes, serán los encargados de realizar el próximo espectáculo de magia gastronómica; José Vicente (Huelva), el Ruta del Veleta (Granada), Casa Robles (Sevilla), El Caballo Rojo (Córdoba), el Vera-Hotel (Almería) y el Vandelvira de (Jaén) completan el menú. Aunque el lleno hasta la bandera de ayer será difícilmente igualable; el disfrute culinario ya vendrá acompañado de una factura propia del Ritz: 8.000 pesetas por persona más IVA.

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